Cinco años después de su puesta en marcha, el sandbox financiero vuelve a estar en el centro del debate. El Gobierno ha presentado el Anteproyecto de Ley de Digitalización y Modernización del Sector Financiero con un objetivo claro: hacer que este entorno de pruebas sea más ágil, accesible y útil para impulsar la innovación financiera.
No se trata de crear un nuevo sandbox, sino de mejorar una herramienta que ya ha demostrado su utilidad y adaptarla a la evolución del ecosistema fintech.
¿Por qué se reforma ahora?
Desde su puesta en marcha en 2020, el sandbox financiero ha permitido que empresas innovadoras prueben nuevos productos, servicios o modelos de negocio bajo la supervisión del Banco de España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP).
La experiencia acumulada durante estos cinco años ha servido para comprobar que el modelo funciona, pero también para detectar aspectos que podían mejorarse. Con ese objetivo, el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa ha impulsado una reforma que busca simplificar el acceso al sandbox y reducir el tiempo necesario para que los proyectos puedan comenzar sus pruebas.
Según explicó el propio Ministerio al presentar el anteproyecto, la intención es que el sandbox se convierta en una herramienta todavía más útil para acelerar el desarrollo de la innovación financiera sin renunciar a la protección de los usuarios ni a la supervisión de las autoridades.
¿Qué cambia?
La reforma introduce varias novedades relevantes. La primera es la creación de una ventanilla abierta permanente, de manera que las empresas podrán presentar sus proyectos en cualquier momento, sin esperar a nuevas convocatorias.
También se prevé reducir los plazos de evaluación en torno a un 30 %, hasta situarlos aproximadamente en cuatro meses y medio, además de simplificar parte de la documentación exigida y revisar el régimen de garantías para facilitar el acceso al programa.
A estas medidas se suma la creación de una línea específica del ICO, destinada a apoyar económicamente a las empresas que participen en el sandbox y facilitar el desarrollo de proyectos innovadores.
Más que cambiar la finalidad del sandbox, la reforma pretende eliminar algunas de las barreras que la experiencia de estos cinco años ha permitido identificar.
¿Qué supone para el ecosistema fintech?
La principal novedad de la reforma no está en qué proyectos podrán acceder al sandbox, sino en cómo podrán hacerlo.
La ventanilla abierta permanente evita que las empresas tengan que esperar a una nueva convocatoria para presentar su propuesta, mientras que la reducción de los plazos de evaluación pretende acortar el tiempo hasta el inicio de las pruebas.
El objetivo no es reducir la supervisión ni flexibilizar los requisitos. Es hacer que el procedimiento sea más ágil para que las empresas puedan validar antes sus soluciones y los supervisores puedan evaluar antes su funcionamiento en un entorno controlado.
Un instrumento que sigue evolucionando
La reforma del sandbox financiero llega en un momento de madurez del ecosistema fintech español. Tras cinco años de funcionamiento, el objetivo ya no es demostrar la utilidad de este entorno de pruebas, sino adaptarlo para que responda con mayor rapidez a las necesidades de un sector en constante evolución.
Si el anteproyecto mantiene estas medidas durante su tramitación parlamentaria, el sandbox contará con un procedimiento más ágil, un acceso continuo para nuevos proyectos y nuevas herramientas de apoyo para las empresas innovadoras. Una actualización que busca reforzar uno de los principales instrumentos con los que cuenta España para impulsar la innovación financiera en un entorno regulado.