Cada vez más empresas reciben, de un cliente grande, de un banco o de un inversor, una petición parecida: «necesitamos información sobre tu impacto ambiental y social». El problema no es la pregunta en sí, sino que cada uno la hace a su manera. Un cliente pide un Excel con sus propias columnas. Otro, un PDF con su propio formato. Un tercero, un cuestionario online distinto a los anteriores. Para una pyme sin un departamento específico, responder a cada solicitud en un formato diferente supone una carga administrativa considerable.
Europa intenta poner orden
Ese caos de formatos es exactamente el problema que el VSME (Voluntary Sustainability Reporting Standard for non-listed SMEs) busca resolver. Lo ha desarrollado EFRAG (el organismo técnico que asesora a la Comisión Europea en materia de información corporativa), por encargo de la Comisión, dentro del paquete de apoyo a pymes de 2023. La idea de fondo es simple: en lugar de que cada empresa grande, banco o inversor pida los datos de sostenibilidad de una forma distinta, existe ya un modelo único y gratuito que cualquier pyme puede usar para responder a todos ellos con el mismo documento.
EFRAG publicó la versión final del estándar en diciembre de 2024. Meses después, el 30 de julio de 2025, la Comisión Europea lo respaldó mediante la Recomendación (UE) 2025/1710, animando expresamente a bancos y grandes empresas a limitar sus peticiones de información a lo recogido en este estándar (lo que se conoce como «value-chain cap», un límite a lo que se puede exigir a los proveedores de la cadena de valor) (Terraqui). En España, el ICAC (Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas) incluye esta recomendación entre su normativa de referencia en sostenibilidad.
¿Qué información incluye el VSME?
El estándar se estructura en dos módulos:
- Módulo básico: pensado como puerta de entrada para cualquier pyme. Entre otros aspectos, recoge información relacionada con emisiones de gases de efecto invernadero, métricas medioambientales básicas de la plantilla y políticas de lucha contra la corrupción.
- Módulo completo: añade divulgaciones adicionales sobre aspectos que con más frecuencia piden bancos e inversores, como objetivos de reducción de emisiones, planes de transición o incidentes relevantes en la cadena de valor.
Una particularidad importante: el VSME no exige el análisis de «doble materialidad» que sí requiere la CSRD (un ejercicio técnico complejo para valorar qué temas son relevantes). En su lugar, aplica un principio de «si es aplicable»: solo se reporta aquello que tiene sentido para el tipo de negocio, sin obligar a analizarlo todo desde cero.
¿Es obligatorio?
No. Es, como su propio nombre indica, voluntario. Ninguna pyme está obligada por ley a presentarlo. Pero conviene no confundir «voluntario» con «irrelevante»: la propia Comisión Europea lo ha diseñado como la referencia a la que deberían limitarse las peticiones de información que bancos y grandes empresas dirigen a sus proveedores. Eso no garantiza que todos lo apliquen ya, pero sí marca la dirección hacia la que se mueve el mercado.
¿Qué puede hacer una pyme para no llegar tarde?
Empieza por la información que ya tienes. No hace falta abordar el VSME entero de golpe: muchas pymes ya cuentan con datos básicos (consumos energéticos, tipo de contratos, políticas internas ya aplicadas) que simplemente no están recogidos en ningún documento formal. Ese es exactamente el material con el que se construye el módulo básico.
No esperes a que te lo pidan. Si la empresa forma parte de la cadena de suministro de un cliente grande, es razonable asumir que en algún momento le van a solicitar este tipo de información, y llegar con los datos ya ordenados ahorra tiempo cuando ese momento llega.
El VSME no sustituye al análisis financiero. Tener esta documentación en orden facilita el proceso cuando toca demostrar la solidez de una empresa, pero no compensa unos malos resultados económicos ni sustituye la información que financiadores e inversores necesitan para evaluar el riesgo de una operación. Los criterios ESG son un elemento más dentro de ese análisis, como explicábamos al analizar cómo los criterios ESG empiezan a influir en el acceso a financiación.
El VSME no nace para generar más burocracia, sino para reducirla. Si termina consolidándose como un lenguaje común entre pymes, clientes y financiadores, responder a una solicitud de información dejará de significar empezar de cero cada vez. Tener la información preparada con antelación forma parte de una empresa mejor organizada, igual que reducir el endeudamiento y fortalecer las finanzas de una pyme ayuda a afrontar con mayor solidez cualquier proceso de financiación.