El inicio de un nuevo ejercicio fiscal siempre obliga a las empresas a revisar procesos, calendarios y previsiones. En 2026, además, ese ejercicio cobra especial importancia por la acumulación de cambios normativos, avances en la digitalización fiscal y un mayor nivel de control por parte de la Administración tributaria.

Más allá del cumplimiento formal, anticiparse a estas novedades es clave para evitar errores, sanciones y, sobre todo, tensiones de tesorería derivadas de una mala planificación fiscal. Esta guía repasa los principales aspectos que las empresas deberían tener en el radar en 2026 y ofrece algunas claves prácticas para prepararse con tiempo.

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Un entorno fiscal cada vez más digital y exigente

En los últimos años, la Agencia Tributaria ha intensificado su apuesta por la digitalización de los procesos fiscales. El objetivo es claro: mejorar la trazabilidad de las operaciones, reducir errores y reforzar el control sobre el cumplimiento tributario. (La Ley Crea y Crece (18/2022) establece la obligatoriedad progresiva de la factura electrónica B2B mediante desarrollo reglamentario).

En 2026, esta tendencia se consolida. Las empresas se enfrentan a un entorno en el que la información fiscal es cada vez más inmediata, estructurada y supervisada, lo que exige una mayor coordinación entre áreas administrativas, financieras y tecnológicas.

No se trata solo de presentar modelos en plazo, sino de asegurar que los datos se generan correctamente desde el origen, especialmente en lo relativo a facturación y registros contables.

Cambios en los sistemas de facturación y reporting

Uno de los ámbitos que más atención está concentrando es el de los sistemas de facturación y suministro de información. En los últimos ejercicios se han ido anunciando y desplegando iniciativas orientadas a reforzar la fiabilidad de los sistemas informáticos utilizados por las empresas.

Lo relevante para este 2026 es que las empresas:

  • revisen si sus herramientas de facturación están alineadas con los nuevos requisitos,

  • evalúen la capacidad de sus sistemas para generar registros fiables y trazables,

  • y se coordinen con asesores y proveedores tecnológicos para evitar adaptaciones de última hora.

Este proceso de revisión es especialmente importante para empresas con un volumen elevado de facturación o con operaciones recurrentes, donde cualquier incidencia puede multiplicarse rápidamente.

Avances en la factura electrónica entre empresas

Otro de los ejes en evolución es la factura electrónica en operaciones entre empresas. La normativa vigente prevé una implantación progresiva, con distintos calendarios en función del tamaño y volumen de facturación.

Para muchas empresas, 2026 es un año clave para preparar procesos internos, revisar contratos con proveedores y adaptar flujos administrativos, aunque la obligación plena pueda llegar más adelante.

Anticiparse en este punto permite:

  • reducir cargas administrativas futuras,

  • mejorar el control de facturas recibidas y emitidas,

  • y facilitar la integración con sistemas de gestión financiera.

El calendario fiscal sigue marcando el ritmo… y la tesorería

Más allá de las novedades normativas, el calendario fiscal tradicional continúa siendo un elemento central en la planificación empresarial. IVA trimestral, pagos fraccionados, impuesto sobre sociedades o declaraciones informativas siguen concentrándose en determinados meses del año.

Estos picos fiscales tienen un impacto directo en la liquidez, especialmente en pymes y empresas con márgenes ajustados o plazos de cobro largos. Por eso, en 2026 vuelve a ser fundamental:

  • identificar los meses con mayor carga fiscal,

  • anticipar necesidades de caja,

  • y coordinar fiscalidad y tesorería como partes de una misma planificación.

Fiscalidad y planificación financiera: una visión conjunta

Uno de los errores más frecuentes es tratar la fiscalidad como un asunto aislado. En la práctica, las decisiones fiscales influyen directamente en la gestión del circulante y en la estabilidad financiera de la empresa.

Una correcta planificación permite:

  • evitar improvisaciones,

  • distribuir mejor los pagos,

  • y tomar decisiones informadas sobre cómo gestionar los flujos de caja en momentos críticos.

En este contexto, contar con herramientas que aporten flexibilidad financiera puede ser una pieza más dentro de una estrategia global de planificación, siempre desde una perspectiva prudente y alineada con la realidad del negocio.

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Prepararse con tiempo: claves prácticas para 2026

De cara a este ejercicio, hay algunas recomendaciones generales que pueden ayudar a las empresas a afrontar el año con mayor tranquilidad:

  • Revisar sistemas de facturación y contabilidad al inicio del ejercicio.

  • Coordinarse con asesores fiscales y tecnológicos para aclarar dudas normativas.

  • Planificar los principales hitos del calendario fiscal con antelación.

  • Incorporar la fiscalidad en las previsiones de tesorería.

Estas medidas no eliminan la complejidad normativa, pero sí reducen significativamente el riesgo de incidencias y tensiones innecesarias.

Calendario fiscal 2026 para empresas

Para facilitar esta planificación, hemos preparado un calendario fiscal 2026 para empresas, con las principales fechas y obligaciones a tener en cuenta a lo largo del año.

Un recurso práctico para organizar obligaciones, anticipar pagos y planificar la tesorería con mayor previsión.

(*) La normativa fiscal está sujeta a actualizaciones y desarrollos posteriores. Antes de tomar decisiones, es recomendable contrastar siempre la información con fuentes oficiales de la Agencia Tributaria o con asesores especializados.