El Consejo de Ministros aprobó en el mes de febrero el Anteproyecto de Ley de transformación digital del sistema financiero dentro del cual se regula un sandbox para que las fintech  puedan desarrollar su actividad más innovadora sin las trabas que establece la normativa actual y siempre y cuando se garantice la protección de los derechos de los consumidores.

El principal objetivo es que la innovación dentro del sector financiero siga su desarrollo al tiempo que se controlan los posibles riesgos de esta actividad. Los proyectos más novedosos surgen a un ritmo mucho más acelerado que la propia normativa. De ahí la exigencia de que haya nuevas leyes que permitan el desarrollo de estos modelos más innovadores sin que se relaje la protección del cliente final.

¿Qué es un sandbox?

Según la AEFI, Asociación Española de Fintech e InsurTech el sandbox «supone una de las mejores soluciones para permitir que la innovación financiera se acelere a la vez que se controla sus riesgos evitando que afecten al consumidor final».

El sandbox es algo similar a un campo de pruebas para nuevos proyectos que todavía no están protegidos por la normativa vigente pero que necesitan desarrollar su actividad dentro de un marco supervisado. Las autoridades encargadas de su supervisión deberán velar por los derechos de los consumidores con los que se realicen dichas pruebas.

Claves para la implementación del sandbox

La idea de poner en marcha nuevos modelos de negocio dentro de un entorno controlado obedece a cuatro objetivos:

  • Acelerar la innovación financiera. La idea es «lanzar de forma controlada» nuevos modelos de negocio dentro del sector fintech usando datos y adelantos tecnológicos que aporten soluciones innovadoras y eficientes para los consumidores.
  • Fomentar la competencia. ¿De qué forma? Pues reduciendo en un principio el cumplimiento de todas las reglas que rigen estas actividades.
  • Establecer una legislación adecuada y que se pueda adaptar a los cambios que el sector Fintech introduce en sus modelos más innovadores.
  • Recudir los riesgos que puedan surgir a la hora de aplicar las nuevas tecnologías en estos modelos de negocio inéditos.

El presidente de la AEFI, Rodrigo García de la Cruz, explicó recientemente en una debate sobre el sandbox que este debe incluir garantías que protejan a los consumidores finales de los servicios digitales. «Al ser un entorno regulado por los supervisores financieros, los participantes que presenten sus proyectos deberán de tomar las precauciones pertinentes para proteger no sólo los derechos sino también la confidencialidad de los datos de sus usuarios o clientes”.

¿Qué implica el sandbox para el sector Fintech?

Los responsables de AEFI aseguran que su implantación traería múltiples ventajas para el sector. Entre ellas destacan:

  • la reducción de costes y de tiempo a la hora de lanzar un nuevo producto al mercado.
  • mejorar el posicionamiento estratégico de España dentro del mercado fintech internacional.
  • aumentar la competencia y con ello los beneficios para los consumidores.
  • mejoraría la financiación.
  • supondría un incentivo para los emprendedores y para la innovación tecnológica.
  • atraer la inversión extranjera.

Para la AEFI una de las mayores ventajas de la creación de este banco de pruebas sería la creación de empleo de la calidad. Según la asociación, en apenas dos años el sandbox podría generar hasta 5.000 puestos de trabajo y supondría la entrada de 1.000 millones de euros de inversión en el mercado nacional.

¿Cómo funcionaría?

Según el anteproyecto de ley aprobado en febrero la Secretaría General del Tesoro coordinaría la puesta en marcha de este banco de pruebas. Su supervisión correría a cargo del Banco de España, la Dirección General de Seguros y de la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

Las empresas que deseen participar con sus proyectos deberán presentar sus solicitudes en el plazo de 1 mes desde la aprobación de la ley. Cabe precisar que hasta que se conforme un nuevo Gobierno, el desarrollo de este anteproyecto está paralizado.

La administración que analice los proyectos decidirá cuáles pueden participar y cuáles no en este campo de pruebas. Para poder acceder a él es preciso que los interesados aporten garantías financieras suficientes para cubrir los posibles daños y perjuicios que surjan durante el desarrollo de su actividad. Además, las empresas que participen también deberán asegurar la confidencialidad de los datos de sus usuarios o clientes.

Si el proyecto es admitido, el promotor y la autoridad supervisora acordarán un protocolo en el que se determinará el ámbito, las garantías y las condiciones particulares de las pruebas que se van a desarrollar.

«Una vez finalizado el periodo de prueba con los clientes, que siempre serán voluntarios informados adecuadamente de ello, se analizarán los resultados”, continúa Victor Rodríguez, director de Estrategia y Asuntos Internacionales de la CNMV.

La propuesta de instaurar en sandbox en España cuenta con el visto bueno de todos los actores que participarán en él: inversores, asociaciones fintech, la banca y las propias autoridades supervisoras.

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