Si hace diez años nos hubieran preguntado si creíamos que el dinero en efectivo iba a desaparecer seguramente hubiéramos contestado un no rotundo y seguiríamos hablando de otro tema. El caso es que parece que este momento cada vez está más próximo en el tiempo y ya son muchos los países nórdicos que se suman a la iniciativa de prohibir el pago en efectivo.

¿Asistiremos a la desaparición de los pagos en cash? ¿Cómo afectará esto a nuestra economía y al sector empresarial?

Lo analizamos en este artículo.

¿El  fin del dinero en efectivo?

El caso de España

Si bien es cierto que en países como Suecia es habitual encontrar establecimientos con el cartel de «no se admiten pagos en efectivo» en nuestro país aún nos encontramos muy lejos de esta situación. Según las últimas encuestas realizadas por departamentos de entidades financieras nacionales, el 53% de los españoles aún preferimos el dinero en efectivo.

A estos datos hay que sumarle otro como que el 96% de españoles consideran un derecho fundamental poder elegir la forma de pago en sus compras.

Durante los años 2017 y 2018, las operaciones de tarjeta triplicaron el número de transacciones de retirada de efectivo de los cajeros automáticos. Los españoles seguimos prefiriendo el efectivo para pagar cantidades pequeñas como el pan o el billete de autobús y en general cualquier pago que esté por debajo de los 50€. Para cantidades superiores el medio de pago elegido es la tarjeta.

Además según recientes estudios, los ciudadanos medios llevamos una media de 35€ de dinero en efectivo en nuestras carteras

El caso de Suecia

Retomando el caso de Suecia, cada vez son más los establecimientos que se unen a la tendencia de «prohibir los pagos en efectivo» y lo cierto es que aunque a nosotros nos resulte chocante porque en nuestro país ocurre lo contrario (aún hay muchos establecimientos que no permiten el pago con tarjeta), ellos se encuentran respaldados por políticas gubernamentales.

Como consecuencia de esto, muchas entidades financieras han retirado los cajeros automáticos de las calles. Comprar un bolígrafo, el pan o unas chuches se hace a golpe de tarjeta o app desde el móvil.

Los billetes y monedas en circulación implican el 1% del PIB

El propio gobierno sueco se asombra de lo rápida y bien aceptada que está siendo esta transición en sus ciudadanos ya que en el año 2010 el 40% de las transacciones se realizaban con dinero en efectivo y durante el año 2017 esta cifra se derrumbó hasta el 15%.

Esta situación de alta digitalización, está comenzando a preocupar a las autoridades del país y el Riskbank (Banco Central) ya estudia la posibilidad de crear una moneda digital nacional (e-corona) para evitar el fin del cash. Este medio de pago digital nacería con el objetivo de complementar al dinero en efectivo en lugar de sustituirlo, una alternativa que está resultando muy atractiva para los bancos centrales de otros países.

¿Cuáles son las principales consecuencias de la desaparición del dinero en efectivo?

Pérdida de privacidad

Si todas las transacciones se hicieran de forma electrónica quedarían registradas por lo que perderíamos privacidad y también confidencialidad.

Descontrol en el gasto

Está más que demostrado que el dinero en efectivo contribuye a hacernos más conscientes del gasto y también a fomentar una política de ahorro. Cuando vemos el dinero prestamos más atención a nuestra economía.

Mayores diferencias sociales

Las personas que superan una cierta edad, viven en el medio rural o tienen menos recursos económicos también saldrían desfavorecidas por esta política ya que no todo el mundo posee los conocimientos necesarios o una tarjeta-móvil para realizar sus pagos.

La economía en manos del sector privado

La desaparición del dinero dejaría a los ciudadanos en manos del sector privado y concretamente a merced del sistema financiero. Si perdemos el derecho a tener dinero en efectivo en nuestras manos, este estaría controlado por diversas entidades financieras. Esto implicaría según muchos, traspasarles todo el poder para fijar los tipos de interés que más les convenga o cobrar por cualquier gestión.

Por otra parte, ante una catástrofe o conflicto bélico, las personas no tendrían dinero en efectivo pudiendo quedarse sin ningún recurso y sin la posibilidad de recuperar su dinero. No nos olvidemos de que el dinero en efectivo es el único medio que otorga un control total  a su propietario.

La cultura de ahorro también sufriría modificaciones tal y como la conocemos hasta ahora.

Ante todo esto concluimos que si bien es cierto que cada vez el cash es menos utilizado en todo tipo de transacciones y la evolución tecnológica apunta hacia esta tendencia, todavía quedan muchos puntos que limar y cuestiones a discutir por los diferentes gobiernos antes de tomar una decisión tan importante para todos los ciudadanos.

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