El auge de la digitalización financiera ha traído consigo grandes ventajas para empresas y pymes: más agilidad, más opciones de financiación y procesos más eficientes. Pero también ha ampliado la superficie de riesgo. El ciberdelito financiero se ha convertido en una de las principales amenazas para la actividad empresarial, especialmente en entornos donde se gestionan pagos, facturas, datos financieros y relaciones con múltiples proveedores y plataformas.
Recientemente, el sector fintech y financiero volvió a poner el foco en esta cuestión en una jornada especializada celebrada en Madrid. Más allá del evento, el mensaje es claro: la prevención frente al ciberdelito ya no es opcional, y debe formar parte de la gestión financiera diaria de cualquier empresa.
El ciberdelito: una amenaza creciente para empresas y pymes
Los ataques digitales ya no se dirigen solo a grandes corporaciones. De hecho, las pymes se han convertido en un objetivo prioritario, precisamente por contar con menos recursos dedicados a la ciberseguridad y por operar con flujos financieros críticos.
Según datos del INCIBE, el fraude online, el robo de credenciales y los ataques de suplantación de identidad figuran entre los incidentes más frecuentes que afectan a empresas españolas, con un impacto directo en su operativa y en su liquidez.
Por qué el riesgo es especialmente relevante en el ámbito financiero
Las empresas que utilizan herramientas de financiación alternativa, pagos digitales o plataformas fintech gestionan información especialmente sensible:
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datos bancarios,
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facturas y documentos comerciales,
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información de clientes y proveedores,
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accesos a plataformas financieras.
El Banco Central Europeo ha advertido en varios informes de que la digitalización financiera, si no va acompañada de medidas de seguridad adecuadas, puede amplificar los riesgos operativos y de fraude.
Trucos prácticos para reducir el riesgo de ciberdelito financiero
A continuación, recogemos medidas concretas y aplicables, pensadas para empresas y pymes que operan en entornos financieros digitales.
1. Separar accesos y responsabilidades
Uno de los errores más habituales es que una sola persona concentre todos los accesos financieros. Es recomendable:
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diferenciar perfiles de usuario,
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limitar permisos según funciones,
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establecer doble validación para operaciones sensibles.
Esta práctica reduce el riesgo de fraude interno y limita el impacto de un acceso comprometido.
2. Reforzar la verificación en pagos y cambios de cuenta
El fraude por suplantación de proveedores (cambio de IBAN, correos falsos solicitando pagos urgentes) es uno de los más frecuentes.
Buenas prácticas:
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verificar siempre por un canal alternativo cualquier cambio de cuenta bancaria,
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desconfiar de solicitudes urgentes o confidenciales,
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establecer protocolos internos claros antes de autorizar pagos.
La Europol identifica este tipo de fraude como uno de los más comunes en el ámbito empresarial europeo.
3. Formación básica continua del equipo
No es necesario convertir a la plantilla en expertos técnicos, pero sí es clave que conozcan:
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cómo identificar correos fraudulentos,
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los riesgos de enlaces y archivos sospechosos,
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la importancia de no compartir credenciales.
Según la ENISA, el factor humano sigue siendo una de las principales puertas de entrada del ciberdelito, por lo que la concienciación es una de las medidas más eficaces y económicas.
4. Proteger el acceso a plataformas financieras
Para las empresas que operan con herramientas digitales de financiación, es fundamental:
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activar la autenticación multifactor (MFA),
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utilizar contraseñas únicas y robustas,
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revisar periódicamente los accesos activos.
El Banco de España subraya la importancia de reforzar los controles de acceso como parte de la gestión del riesgo operativo.
5. Mantener sistemas y dispositivos actualizados
Muchos ataques se producen aprovechando vulnerabilidades conocidas. Para reducir este riesgo:
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actualizar sistemas operativos y software,
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evitar dispositivos obsoletos,
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revisar periódicamente antivirus y firewalls.
Aunque pueda parecer una medida básica, sigue siendo una de las más eficaces.
6. Revisar periódicamente la operativa financiera
Auditar procesos no solo es una cuestión contable. También ayuda a detectar:
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accesos inusuales,
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movimientos no previstos,
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patrones anómalos en pagos o cobros.
El OCDE destaca que la supervisión interna y la trazabilidad de las operaciones son claves para reducir el impacto del fraude financiero.
Ciberseguridad como parte de la gestión financiera
La principal conclusión es clara: la ciberseguridad ya no es solo un asunto técnico, sino una parte integral de la gestión financiera de la empresa. Proteger datos, accesos y procesos es tan importante como controlar la tesorería o diversificar las fuentes de financiación.
En un entorno donde la financiación alternativa, los pagos digitales y las plataformas fintech son cada vez más relevantes, anticiparse al ciberdelito es una ventaja competitiva. No se trata de eliminar el riesgo por completo —algo imposible—, sino de reducirlo de forma significativa mediante medidas realistas y bien integradas en el día a día.

