El 48 % de las empresas españolas afirma haber tenido dificultades para acceder al crédito bancario durante los últimos doce meses, según el VI Barómetro Empresarial de Fintech y Financiación Alternativa, elaborado por el Instituto de Estudios Financieros (IEF) y Altria Corpo. Es decir, que casi una de cada dos compañías se ha encontrado con obstáculos a la hora de obtener financiación a través de los canales tradicionales.
El dato resulta especialmente relevante porque llega en un momento en el que muchas empresas siguen necesitando liquidez para financiar crecimiento, inversiones o simplemente para gestionar su actividad diaria en un entorno económico que continúa siendo incierto.
La financiación alternativa es conocida, pero no siempre se usa
La financiación alternativa lleva años ganando visibilidad en España. De hecho, el estudio refleja que cerca del 80 % de las empresas ya conoce este tipo de soluciones financieras.
Sin embargo, hay un matiz importante que conviene destacar. Conocer la financiación alternativa no significa necesariamente utilizarla. Aunque más de la mitad de las empresas ya ha recurrido a alguna de estas fórmulas, la utilización sigue concentrándose principalmente en productos consolidados como el factoring, el renting o el leasing.
Las soluciones más innovadoras vinculadas al ecosistema fintech todavía mantienen niveles de adopción mucho más reducidos. En otras palabras, el mercado ha avanzado de forma notable en conocimiento, pero aún existe recorrido para que las empresas incorporen nuevas herramientas financieras a su operativa habitual.
Cuando el problema no es conseguir financiación, sino conseguirla a tiempo
Uno de los aspectos que mejor explica el crecimiento de la financiación alternativa es la velocidad.
Muchas empresas no buscan necesariamente sustituir a la banca. Lo que necesitan es complementar sus fuentes de financiación o disponer de mecanismos más ágiles para responder a necesidades concretas de tesorería.
La realidad empresarial rara vez espera. Los pagos a proveedores, los proyectos que arrancan antes de lo previsto o los periodos de crecimiento acelerado exigen liquidez en plazos que no siempre encajan con los tiempos de aprobación de una operación bancaria tradicional.
Por eso cada vez más compañías incorporan herramientas que les permiten convertir activos ya existentes en liquidez inmediata. El factoring, por ejemplo, continúa consolidándose como una de las soluciones más utilizadas precisamente porque responde a una necesidad muy concreta: cobrar antes sin tener que esperar al vencimiento de las facturas.
La diversificación financiera deja de ser una opción
Durante años muchas empresas han trabajado con una única entidad financiera y una única vía de financiación. Sin embargo, esa estrategia empieza a mostrar sus limitaciones.
La dependencia excesiva de un único proveedor financiero puede convertirse en un factor de riesgo cuando cambian las condiciones del mercado o cuando la empresa necesita financiación adicional en un momento determinado.
Por ese motivo, cada vez más organizaciones están optando por diversificar. No se trata de abandonar la financiación bancaria, sino de combinar diferentes soluciones para ganar flexibilidad y reducir la exposición a posibles restricciones de crédito.
Este cambio de mentalidad es, probablemente, una de las conclusiones más interesantes que deja el Barómetro. La financiación alternativa ya no se contempla únicamente como un recurso para situaciones excepcionales, sino como una pieza más dentro de la estrategia financiera de muchas empresas.
¿Qué deberían hacer las pymes?
Los resultados del estudio dejan una lectura bastante clara. Las dificultades de acceso al crédito bancario siguen existiendo y afectan a una parte muy importante del tejido empresarial español.
Al mismo tiempo, las empresas cuentan hoy con más opciones que nunca para complementar su financiación y gestionar mejor su liquidez.
La cuestión ya no es si la financiación alternativa va a seguir creciendo. Todo apunta a que lo hará. La pregunta es si las empresas están aprovechando realmente todas las herramientas que tienen a su disposición o si continúan dependiendo de modelos de financiación que, en determinados momentos, pueden resultar insuficientes.
Porque cuando casi la mitad de las empresas reconoce dificultades para acceder al crédito, disponer de alternativas deja de ser una ventaja competitiva para convertirse en una necesidad.

