¿Tu empresa factura más que nunca, pero la caja no refleja ese crecimiento? Esta situación es más frecuente de lo que parece. Muchas pymes aumentan ventas, ganan cuota de mercado y firman contratos con grandes clientes, pero experimentan tensiones de tesorería que frenan su operativa.

El problema no suele estar en la rentabilidad, sino en la liquidez. En concreto, en el capital circulante.

A continuación, te explicamos cinco señales claras —con ratios sencillos— para detectar si tu empresa necesita financiación de circulante, incluso aunque esté creciendo.

Señal 1: Tus clientes pagan mucho más tarde de lo que tú pagas

Una de las causas más habituales de tensión de caja es el desfase entre el plazo medio de cobro y el plazo medio de pago.

Si facturas a 60 o 90 días y pagas a proveedores a 30 días, estás financiando a tus clientes con tu propia tesorería.

Ratio diagnóstico: Días medios de cobro vs. días medios de pago

Plazo medio de cobro (DSO)
Cuentas a cobrar / Ventas anuales × 365

Plazo medio de pago (DPO)
Cuentas a pagar / Compras anuales × 365

Si el plazo medio de cobro es significativamente superior al de pago, existe un desfase estructural de liquidez.

Cuando esta brecha se amplía, el crecimiento en ventas no se traduce en caja.

Señal 2: Tu ciclo de conversión de efectivo es elevado

El Cash Conversion Cycle (CCC) mide cuánto tiempo tarda tu empresa en transformar inversión en inventario y crédito comercial en efectivo real.

Ratio diagnóstico: Cash Conversion Cycle (CCC)

CCC = Días de inventario + Días de cobro − Días de pago

Un CCC elevado implica que el capital queda inmovilizado durante más tiempo antes de convertirse en liquidez.

No existe un número “ideal” universal: depende del sector. Sin embargo, cuando el ciclo es claramente superior al promedio sectorial o se incrementa a medida que crece la facturación, es una señal de alerta.

Sectores industriales o B2B con grandes clientes suelen presentar CCC más largos, lo que exige una gestión activa del circulante.

Si vendes más pero el ciclo no se acorta, tu crecimiento está absorbiendo caja.

Señal 3: Tu fondo de maniobra es ajustado o inestable

El fondo de maniobra (activo corriente menos pasivo corriente) mide el margen de seguridad para cubrir operaciones a corto plazo.

Un fondo de maniobra reducido implica que cualquier retraso en cobros o aumento de gastos puede tensionar la liquidez.

Ratio diagnóstico: Quick ratio (liquidez inmediata)

Quick ratio = (Activo corriente − Inventarios) / Pasivo corriente

Un valor cercano o inferior a 1 indica que los activos líquidos apenas cubren las obligaciones a corto plazo.

No es necesariamente alarmante en todos los sectores, pero si el ratio desciende progresivamente mientras la facturación crece, puede señalar que el circulante está bajo presión.

La gestión profesional del capital circulante busca mantener estabilidad en estos indicadores, especialmente en fases de expansión.

Señal 4: Dependencia recurrente de pólizas de crédito

Utilizar una póliza bancaria de forma puntual no es problemático. El riesgo surge cuando la póliza se convierte en el mecanismo habitual para pagar salarios, impuestos o proveedores, incluso en periodos de crecimiento.

Ratio diagnóstico: Dependencia de deuda a corto plazo

Pasivo corriente / Activo corriente

Un porcentaje elevado refleja mayor dependencia de financiación a corto plazo para sostener la operativa.

Cuando la facturación aumenta pero la empresa sigue necesitando ampliar límites de crédito para cerrar mes, el problema suele estar en el desfase de cobros.

Diversificar herramientas de financiación del circulante puede reducir esta presión sin comprometer capacidad bancaria estructural.

Señal 5: Creces en ventas, pero no mejora tu posición de caja

Esta es una de las señales más claras. Si la facturación aumenta de forma significativa pero la caja neta no crece —o incluso disminuye—, el capital está atrapado en clientes o inventarios.

Ratio diagnóstico: Evolución de caja operativa vs. ventas

En lugar de fijar un umbral rígido, lo relevante es observar la tendencia:

  • ¿La caja crece proporcionalmente a las ventas?

  • ¿La caja neta se estanca pese al crecimiento?

  • ¿El aumento de ventas exige más financiación externa?

Cuando el crecimiento absorbe liquidez, la empresa necesita mecanismos que transformen ventas en efectivo con mayor rapidez.

Rentabilidad no es liquidez

Uno de los errores más frecuentes es confundir beneficios con caja disponible. Una empresa puede ser rentable y, sin embargo, sufrir tensiones financieras si los cobros se retrasan.

La clave no está solo en vender más, sino en convertir ventas en liquidez de forma eficiente.

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